El segundo intento de nidificación de un ejemplar de tortuga boba en las costas de la Región de Murcia de esta temporada se ha producido esta madrugada en un espacio de La Manga, según se ha informado desde la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad Autónoma, que no indica el lugar concreto del hecho.
El texto relata que en el Oceanogràfic València se recibía la señal constante desde una zona de La Manga que indicaba la presencia de un ejemplar de tortuga radiomarcada.
La distancia, la diferencia de altura o el sonido del disparo generan diversas reacciones en las aves que incuban, pudiendo llegar al abandono del nido. Una investigación liderada por científicos de la Universidad de Murcia recomienda crear un área de amortiguación de 600 metros y pone de relieve el papel de los estudios comportamentales en la conservación de la biodiversidad.
El trabajo reconstruye 24 años de crisis ambientales en el ecosistema costero gracias a la tecnología satelital y demuestra la eficacia del algoritmo BELA y los sensores de color del océano como sistema de alerta temprana para predecir y gestionar episodios de eutrofización en la laguna.
Los investigadores subrayan la probabilidad de encontrar nuevas especies en este territorio inexplorado. "Conocemos menos de las profundidades oceánicas que de la Luna", recuerda la organización conservacionista, que reclama la oportunidad histórica de proteger ésta y otras áreas vitales para nuestra vida en el planeta.
El objetivo es distinguir a quienes a lo largo de estos 12 meses hayan destacado más por su contribución a la destrucción del medio ambiente de la Región.
Además, en la vivienda tenía colmillos de marfil, taburetes fabricados con patas de elefante africano, así como ejemplares completos y cabezas de diversas especies como puma, leopardo, antílope negro, oso negro, cebra, hienas y simios.
El fuego calcinó más de 400 hectáreas de Zona de Espacio Natural Protegido de la Red Natura 2000, denominada ‘ZEPA Llano Las Cabras’, y afectó a vegetación de pino carrasco, arbustos y monte bajo.
La ONG extremeña AMUS y el centro italiano CERM colaboran para reforzar la reproducción en cautividad de esta especie amenazada y apoyar la recuperación de sus poblaciones en Europa. El objetivo es crear un nuevo núcleo reproductor que permita aumentar el número de ejemplares nacidos en cautividad.
La plataforma ciudadana Observadores del Mar hace un llamamiento a la ciudadanía a aportar información sobre estas formaciones, que alcanzan su máximo desarrollo en primavera, son más visibles, y "es el momento más favorable para contribuir a su estudio".
Presentan ante la Consejería de Medio Ambiente un dosier de motivación en el que recogen la opinión unánime de científicos e investigadores, de que "no debe pescarse ni una sola anguila más hasta que las poblaciones se recuperen".