Último Reportaje

Una finca de 1.100 hectáreas en una vetusta pedanía de Caravaca de la Cruz está experimentando los beneficios de la agricultura regenerativa, pasando del cultivo cerealista tradicional a la diversificación, mimando al detalle la gestión del agua y velando por la salud del suelo. Con el nuevo enfoque, ha conseguido mejorar no sólo el rendimiento económico, sino los beneficios de un ecosistema que reverdece y que vuelve a sentir el palpitar de la vida. Un oasis en medio de la punzante desertificación de la zona. Y todo ello, porque las parcelas estaban “criando piedras” y a su actual dueño, Alfonso Chico de Guzmán, le dolía dejar a las siguientes generaciones un terreno venido a menos. “Meterse en agricultura regenerativa es complicarse la vida”, confiesa. Pero ahí está, bregando, indagando y ensayando nuevas ideas junto a un equipo dinámico, internacional y muy atrevido.

Mónica Rubio. Periodista y Bióloga.