Todas las claves del primer nido de tortuga boba en la Región de Murcia en más de 100 años

 
Varios momentos del desarrollo del protocolo de actuación ante los hallazgos de los rastros de tortuga boba en Calblanque. Dos fotografías más abajo, la directora general Consuelo Rosauro, junto al consejero Celdrán. Imágenes: CARM

Por primera vez en más de cien años, una tortuga boba ha depositado sus huevos en una playa de la Región de Murcia. El anhelado anidamiento ha tenido lugar en el Parque Regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila (Cartagena), y la emoción no puede ser mayor. Estos acontecimientos, conocidos como 'Nidificación esporádica en el Mediterráneo occidental', pueden ser fundamentales para el futuro de la especie, de ahí la necesidad de su salvaguarda.

La hembra salió del agua de madrugada, en la noche que transitaba del pasado sábado al domingo. Avanzó apenas unos metros, se detuvo para, con la intuición que otorgan los cientos de años de evolución, excavar una oquedad, y después se quedó quieta y expuesta, larga y mansamente, en el delicado momento de dejar caer, unos tras otros, los blandos huevos. Hasta 69. La primera gran alegría de la campaña ‘Caretta a la Vista’ había llegado.

Algo después del amanecer, Francisco, responsable de Coordinación del sistema de ordenación 4:40 de Calblanque, que todas las mañanas hace las salidas correspondientes de vigilancia y control de las playas, y formado en la campaña de seguimiento de la especie, informaba del hallazgo de unos rastros.

La zona quedó intacta hasta la llegada de los técnicos.

Entraba ya en las previsiones de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia que una tortuga boba (Caretta caretta) por fin tuviera éxito. De hecho, un ejemplar había intentado anidar ya del lunes 22 al martes 23 en Calblanque y, sin tener certeza, porque no se puede, bien pudiera ser el mismo. Las tortugas bobas, ante un intento fallido, repiten la intentona a los 4-5 días después en la misma zona o en un arenal situado varios kilómetros arriba o abajo de la costa.

Así que en la Consejería "estábamos, como se suele decir, ‘con la mosca detrás de la oreja’ esperando a que se produjese otra salida de tortuga para desove. Por eso se habían intensificado las inspecciones por la mañana temprano para comprobar las huellas en las playas", apunta Consuelo Rosauro Meseguer, directora general de Medio Natural de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, quien acudió a la llamada para contemplar de primera mano el histórico acontecimiento.

"Llevamos esperando desde 2017 que las tortugas que visitan las playas, que cada vez lo hacen con más frecuencia, se decidiesen por fin a desovar en nuestra Región. Han sido tres años largos en los que se han puesto en marcha las campañas de concienciación y sensibilización y de búsqueda de rastros, y después del intento de 2017, al segundo de este año hemos tenido la suerte de tener huevos", celebra Rosauro.

Una vez recibida la llamada, al lugar se trasladó el personal de la Dirección General de Medio Natural, con los veterinarios del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre (CRFS) de El Valle y agentes medioambientales. Estos perimetraron y balizaron la zona (perímetro de seguridad), que quedó custodiada hasta la llegada, por la tarde, de un biólogo experimentado, tal y como marca el protocolo de actuación descrito ya con el anterior Ministerio de Medio Ambiente y que ayer se siguió al pie de la letra. A su llegada, Jesús Tomás, técnico de la Universidad de Valencia y valorado entre los mayores expertos nacionales de esta especie, prospectó el terreno para buscar la evidencia de la cavidad. Una vez hallada, cuidadosamente, procedió a escarbar para localizar el nido y sacar los huevos.

Este protocolo se debe seguir en todos los casos: "si estamos en unas fechas en las que es posible que en nuestra Región volvamos a tener algún intento de anidación, tendrán que seguir viniendo los técnicos, tanto Jesús, como Elena o Adolfo, a comprobar si hay huevos y hacer la traslocación y el seguimiento del nido. Hasta que no vienen ellos, el nido no se toca", recalca la directora.

LA IMPORTANCIA DE LA TEMPERATURA

La temperatura se apunta como el factor que está haciendo que las tortugas vengan a desovar al Mediterráneo occidental, antes demasiado frío para ellas. Es pues, un hecho favorecido por el Cambio Climático. Pero en las tortugas marinas, la temperatura durante el tiempo de incubación va a determinar el sexo. A mayor temperatura, nacen más hembras. Así pues, este mismo proceso ha hecho que en el Mediterráneo oriental, con temperaturas cada vez más altas, pueda estar teniendo lugar un fenómeno de 'feminización' de las playas de puesta, es decir, un aumento de la proporción de hembras.

   "Ahora bien, en la mayoría de los nidos esporádicos del Mediterráneo occidental los datos de temperaturas de incubación registrados indican que se producen mayores proporciones de machos en los nidos", según explica la Universidad de Valencia en una nota de prensa.

   "La nidificación esporádica podría permitir el establecimiento de nuevas poblaciones residentes en el Mediterráneo occidental solo si la temperatura aumentara lo suficiente en un futuro como para producir también hembras", explica Lluís Cardona, del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales y del IRBio (Universitat de Barcelona). 

En este caso, la traslocación del nido, es decir, cambiarlo de lugar, se hacía necesaria porque la tortuga desovó muy cerquita de la orilla, a unos nueve o diez metros, con riesgo de que en una subida de marea o un oleaje fuerte pudiese arrastrarlo y se perdiera la puesta. Así pues, bajo las indicaciones del técnico, se decidió remontarlo a una zona segura, manteniendo siempre las mismas condiciones del nido original. Tanto es así que se respetaron las medidas de profundidad e incluso se utilizó la propia arena del nido inicial para recubrir el lecho del nido secundario.

Otra decisión tomada en ese momento fue retirar tres de los 69 huevos y destinarlos al CRFS de El Valle para cuidarlos en una incubadora preparada para ellos. "Es la primera vez que en el CRFS vamos a tener huevos de tortuga para incubar y lógicamente estamos todos muy expectantes", apunta la directora. Ya el traslado se hizo en unas condiciones muy concretas, porque los huevos son muy sensibles a las vibraciones y había que mantenerlos en unas condiciones muy peculiares, así que el "muy meticuloso" transporte se hizo en una nevera y con una cama de arena extraída del propio nido. Una vez en el Centro, ya en la incubadora, tienen, cómo no, un seguimiento constante. Al respecto, Rosauro detalla que "realmente, lo que ahora mismo se está haciendo es intentar mantener las condiciones originales que tenían en el nido, con la misma arena, humedad y temperatura propias de la zona en la que fueron localizados, y estamos todos muy pendientes de cómo evolucionan".

De cara a su futuro, los técnicos está valorando varias posibilidades, entre ellas, mantener a las crías en cautividad durante un año para poder ponerles dispositivos de control GPS "como se ha hecho con varias tortugas liberadas desde el CRFS, que nos permita conocer mucho mejor a esta especie y saber cuáles son sus movimientos y a qué zonas puedan trasladarse", apunta Rosauro.

Calculando el periodo de incubación en unos 45 o 50 días, en septiembre se podría producir la eclosión de estos huevos y el nacimiento de las tortugas, tanto ex situ cono in situ, en la playa. Aquí, cuando las crías nazcan, los vigilantes van a intentar estar muy pendientes para evitar que puedan ser atacadas por depredadores naturales y facilitarles en la medida de lo posible su acceso al mar. Todo ello, sabiendo que en un primer estudio "a nivel técnico ya se intuía que algunos de los huevos del nido no estaban en condiciones para ir a buen término. La naturaleza cumple también ahí su selección natural", deja caer la directora general.

Mientras tanto, hay que seguir atendiendo al nido playero día y noche. La vigilancia va a ser continua durante 24 horas. ¿Quién la hará? Desde la Consejería están valorando recabar la cooperación de los miembros de las asociaciones que han estado y están trabajando y colaborando en la campaña de tortuga boba. "Para ellos sería un placer, ya que están por las mañanas muy temprano vigilando las playas para comprobar los rastros de tortuga, y luego dando información a la ciudadanía. Creemos que les resultará muy agradable participar en esa custodia", defiende la directora general.

Para Consuelo Rosauro, "este nido nos hace sensibilizarnos un poquito más con este tipo de fauna, con los animales marinos; concienciarnos de la necesidad de tener nuestros espacios naturales en condiciones óptimas que favorezcan que estos animales vengan a nuestras playas para el desove. Y, lógicamente, anima a seguir con nuestras campañas de concienciación frente al uso de plásticos y su reutilización para evitar que se conviertan en un residuo que llega a los mares y que afecta a estos animales, que confunden las bolsas con medusas, que es su alimento principal, y pueden generarles la muerte o algún otro tipo de problemas". "Va a repercutir positivamente en la concienciación de los ciudadanos. Yo creo que esto va a ser muy positivo", asegura.

Y, recordando principalmente "a quienes desde muy temprano acuden a las orillas, al personal de limpieza de playas y al de los ayuntamientos, que están muy informado", cree que este anidamiento "ha sido como premiar la gran labor que llevan haciendo muchos voluntarios".

Lo cierto es que este nido se contempla como una nidificación esporádica en el Mediterráneo occidental, un fenómeno creciente impulsado por el calentamiento de las aguas, que hace que las hembras encuentren apetecibles nuestras costas, antes demasiado frías. En una nota de prensa, la Universidad de Valencia recalcaba que "los nidos esporádicos de tortuga boba serán decisivos para el futuro de la especie", ya que hacen que los individuos, alejándose de su comportamiento de filopatria (volver a desovar a la playa donde nacen), busquen nuevos horizontes, ampliando su territorio. En el texto, el propio Jesús Tomás, de la Unidad de Zoología Marina del instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universitat de València, señalaba que "es muy es posible que el número de registros de eventos de anidación de tortuga boba en el Mediterráneo occidental siga aumentando en los próximos años”.

Y, de hecho, anoche se producía una nueva anidación en Ibiza, con 99 nuevos. Es la cuarta de esta temporada, que ha arrancado agitada y prometedora, y que nos deja mirando a nuestras costas, esperando el desove de nuevos ejemplares de tortuga boba, la tortuga marina más pequeña y abundante del Mediterráneo, amenazada, vulnerable y preciosa.

Mónica Rubio. Periodista y Bióloga.