La práctica de la modalidad de caza de perdiz roja con reclamo cerca de los nidos de águila perdicera perturba la tranquilidad de estas aves en su época reproductora produciendo diversos efectos negativos, si bien la magnitud del impacto depende de factores específicos, según confirma una nueva investigación liderada por científicos de la Universidad de Murcia (UMU) en la que también han participado investigadores del IREC-CSIC, IPE-CSIC y especialistas independientes. El trabajo, además, recomienda crear una amplia área de amortiguación como solución a esta afección y recuerda que la especie está catalogada como 'En peligro' en la Región de Murcia.

El estudio se ha basado en un programa de monitorización de 14 años en la Región de Murcia, donde esta actividad es relevante en el mundo rural. Su objetivo ha sido evaluar si la práctica de este tipo de caza en los alrededores de los nidos podría alterar el comportamiento de incubación de las águilas perdiceras (Aquila fasciata) y, en consecuencia, perjudicar su éxito de eclosión.

Los resultados incluyen como primera variable la distancia del cazador al nido, que "resultó ser un factor clave", explica una nota de prensa del Departamento de Ecología e Hidrología de la Facultad de Biología de la UMU. Al respecto, los modelos matemáticos indicaron una "elevada probabilidad de reacción en el águila perdicera si el puesto de caza de perdiz con reclamo se localiza a una distancia inferior de 600 metros del nido". Esta molestia provoca que el ave que empolla interrumpa la incubación de la puesta, se ponga de pie en el nido o incluso salga ahuyentada del nido, abandonando temporalmente la puesta y exponiendo sus huevos al fracaso reproductor, detalla el texto.

Por otro lado, el tipo de estímulo por ruido tuvo una influencia en la duración de la reacción (tiempo en minutos que la puesta fue desatendida por la molestia). Los investigadores encontraron que la afección de la caza con reclamo se incrementa considerablemente cuando se produce el disparo durante la actividad de caza. De hecho, los resultados indicaron que la duración de la reacción es casi tres veces mayor cuando se produce el disparo que ante la simple presencia del cazador en el puesto de caza. Según los autores del estudio, el ruido estruendoso e impredecible de una detonación por arma de fuego es percibido por las águilas como un riesgo letal inminente, generando una intensa respuesta de huida.

Investigaciones previas realizadas han puesto de manifiesto que la caza desarrollada en el entorno de los nidos genera un impacto negativo en la tasa de eclosión de las puestas de las águilas imperiales ibéricas. En el caso del águila perdicera, los resultados indican que la topografía del terreno puede ser un factor determinante en su éxito reproductivo. La investigación demostró una clara relación entre el éxito reproductor del nido y la diferencia de altitud entre el nido y el puesto del cazador. De hecho, los datos revelaron que la probabilidad de que los huevos no llegasen a eclosionar aumentaba significativamente cuando los nidos se encontraban a una cota de altitud inferior al lugar donde se ocultaba el cazador. Este resultado sugiere que, al estar emplazado el puesto de caza por encima del nido (por ejemplo, en un lugar prominente de una loma), el águila que incuba puede detectar al cazador con mayor facilidad, incrementando su percepción de vulnerabilidad y promoviendo el abandono del nido.

La nota agrega que el águila perdicera ha experimentado décadas de declive provocado por electrocuciones en tendidos eléctricos y persecución directa. Además, la perdiz roja es una de las principales presas capturadas por las águilas perdiceras en la región mediterránea, por lo que la competencia por los recursos entre humanos y esta rapaz amenazada es directa.

Área de amortiguación para la conservación del águila perdicera

Los resultados de esta investigación tienen importantes implicaciones para la conservación del águila perdicera en las regiones mediterráneas donde se desarrolla la caza de perdiz con reclamo. Según los investigadores, la medida de gestión más eficaz sería la disposición de un área de amortiguación o radio de protección de 600 metros alrededor de los nidos ocupados por águila perdicera durante el periodo reproductor.

De esta manera, esta restricción espacial sería suficiente para evitar por completo el impacto en las águilas inducido por la actividad cinegética.

Además, resulta primordial que los cazadores eviten instalar o usar sus puestos de caza en los puntos más altos del terreno en las inmediaciones de los nidos de las águilas perdiceras.

Así pues, los resultados de esta investigación aportan "soluciones prácticas, objetivas y basadas en la evidencia científica para reconciliar la gestión cinegética y la conservación de la biodiversidad en ambientes mediterráneos", subraya el texto.

Caza con reclamo y su coincidencia con el periodo reproductor

En España, la perdiz roja (Alectoris rufa) es una de las especies más importantes de caza menor (tanto a nivel numérico como socio-económico) y se practica en la mayor parte del territorio nacional. En muchas zonas del centro y sur de España, se practica la modalidad de caza denominada caza de perdiz con reclamo, la cual consiste en colocar a un macho de perdiz roja enjaulado como señuelo sonoro para atraer a otras perdices rojas salvajes del entorno durante su periodo de celo.

Una vez que el ejemplar salvaje llega a la jaula para defender su territorio, la pieza es abatida por un cazador que permanece oculto en un puesto o escondite próximo.

Esta modalidad de caza despierta una fuerte pasión entre los cazadores y tiene una sólida raíz cultural en España, lo que ha motivado su declaración como Bien de Interés Cultural en Andalucía y que se haya tramitado recientemente su declaración en Extremadura.

Sin embargo, esta modalidad de caza no está exenta de polémica, ya que su práctica viola la Directiva de Aves debido a que coincide temporalmente con el inicio del periodo reproductor de algunas grandes rapaces mediterráneas, entre ellas el águila perdicera.

Intenso debate entre práctica cinegética y conservación de la biodiversidad

Las actividades recreativas desarrolladas en el medio natural, y de manera particular la actividad cinegética, interactúan con la fauna salvaje, lo que ha generado un intenso debate con la finalidad de alcanzar un equilibrio entre la realización de estas actividades recreativas con la conservación de la biodiversidad.

En España, la caza es practicada por casi un millón de personas y atrae a más de 70.000 cazadores extranjeros cada año. En la Región de Murcia, la caza representa una actividad relevante en el mundo rural, principalmente como actividad económica y de ocio.

De forma general, la relación entre cazadores y conservacionistas es conflictiva, debido a la diferente percepción que tienen ambos colectivos de los beneficios o costes que la caza tiene en la conservación de la naturaleza y su biodiversidad. El conflicto se produce cuando el cazador de perdiz con reclamo practica su actividad deportiva en las inmediaciones de los lugares de anidamiento de las águilas perdiceras durante su periodo de incubación, pudiendo generar molestias a las águilas reproductoras, interrumpir su atención a la nidada e incluso producir fracasos reproductivos.

La ecología comportamental tiene un papel primordial en la gestión y conservación de la fauna salvaje. Los estudios del comportamiento aplicados a la conservación de la fauna son cada vez más numerosos, aunque esta temática cruzada tiene todavía grandes posibilidades de desarrollo. Un ejemplo claro de su utilidad lo constituye la evaluación del impacto de las molestias humanas en las especies-objetivo (especies concretas seleccionadas para un estudio, plan de gestión o plan de conservación).

Estudios previos han puesto de manifiesto que las actividades humanas pueden tener un efecto disruptivo en el comportamiento de las aves que potencialmente pueden influir en la eficacia biológica o la supervivencia de los individuos, como el tiempo de ausencia del nido tras una molestia. Otra ventaja adicional de los estudios comportamentales para identificar problemas de conservación es que suele ser una de las primeras respuestas fácilmente detectable a cambios ambientales, como por ejemplo actividades humanas percibidas como molestias o cambios de calidad del hábitat. Así pues, en un contexto actual en que las actividades humanas son cada vez más frecuentes y extendidas, la importancia de los estudios de comportamiento enfocados a problemas de conservación cobra especial interés para la toma adecuada de decisiones en gestión y conservación de la biodiversidad.

La investigación ha sido recientemente publicada en la revista European Journal of Wildlife Research con el título de 'When gunshot disturbance matters: The effect of call-lure huntingon the incubation behaviour and hatching success of the Bonelli’s Eagle', y está firmada por Martínez, J. E., Zuberogoitia, I., Calvo, J. F., Jiménez-Franco, M. V., Arroyo, B., Margalida, A.

2026-06-08

  • Imagen cedida por el Departamento de Ecología e Hidrología de la Facultad de Biología de la UMU
    Imagen cedida por el Departamento de Ecología e Hidrología de la Facultad de Biología de la UMU.