El camaleón común, probablemente nuestro reptil más simpático, está atravesando una vez más su periodo más visible. Está en celo, y cuando el apasionamiento llama a su puerta, la prudencia se escapa por las escamas.
Por eso él estaba ahí, a menos de un metro de distancia, mirándonos apostado en una rama. En medio del bosque mediterráneo, mientras fotografiábamos -una vez más- exuvias (mudas del exoesqueleto) de chicharras, nuestra mirada recae en el ojo de un camaleón (sino, imposible verlo). Quieto momentáneamente, al instante retoma el franco avance hacia otro ejemplar. No somos una molestia. No somos su objetivo. Más allá, un gran macho, verde y amarillo vibrantísimo, persigue incansable a un hembra oscura y rechoncha que lo rechaza sin miramientos. Él la agarra por la cola, y ella le planta su manota derecha en la cabeza para expulsarlo del tronco por el que ambos están trepando.
El macho joven, más pequeño y menos coloreado, se acerca y comienza el jaleo. Así, a simple vista, no parece que tenga mucho que hacer, comparando el tamaño y la vehemencia de su rival. El cambio de su librea a marrón oscuro, "librea de sumisión", se observa enseguida. Y con la misma rapidez con la que torna su color de piel, se gira, voltea a la parte inferior de la rama y se marcha.
Pero no será el único que lo intente. En este bosquecillo, hoy, se han reunido al menos cuatro ejemplares. Las rencillas y trifulcas están a la orden del día. Mientras, la hembra encuentra cobijo en un recodo entre ramas intrincadas, adoptando el mismo tono pardo sombrío de la vegetación que la rodea. Su cambio de color ha sido un acto de camuflaje, y lo pierde minutos más tarde cuando los machos están alejados y sale de su escondite.
La librea de sumisión es la única que nos ha coincidido con la teoría. El macho dominante -al menos en estos cinco minutos- no ha exhibido la protocolaria "librea de macho en celo" verde oscura con manchas difusas negras que tan bien se ilustra en la página de referencia de Vertebrados Ibéricos (no os la perdáis), así como tampoco la "librea de gravidez" -cuando está fecundada- de la hembra, negra intensa con lunares amarillos y azulados -aunque oscura, estaba oscura-. Claro que, en este caso, seguramente sea pronto para la gravidez. Aún estamos a comienzos del periodo reproductivo, que se prolonga desde finales de julio a mediados de septiembre, y las cópulas, en concreto, tienen lugar desde mediados de agosto a mediados de septiembre. Así que la cosa acaba de empezar.
De hecho, esta pareja del único reptil arborícola de Europa parece estar en la segunda fase del cortejo, la de 'cuidado, vigilancia y persecución', que tiene lugar una vez acabada la de 'exhibición' -con su coloración identificativa asociada-.
Es una etapa delicada. A la pareja la hemos encontrado a pie de árbol y poco ha faltado para que la pisáramos, y los machos, en su pelea, han pasado varias veces a nuestro lado. No tienen problema en cruzar una carretera si el fragor se lo pide. Así que, aunque siempre hay que conducir con cuidado por los espacios naturales, ahora tenemos un motivo más.
La puesta vendrá entre 34 y 40 días después de la cópula, desde mediados de septiembre a finales de octubre. Es proverbial y muy conmovedor el enorme desgaste de estas hembras al excavar la galería y depositar los huevos. Se trata de una de las etapas de mayor vulnerabilidad para estos ejemplares, y muchas mueren en el esfuerzo. Los huevos se van desarrollando solos en el interior de la galería durante casi un año, en una cálida y segura incubación. El desarrollo no es continuo, durante el invierno experimentan un proceso denominado diapausa, en el que el progreso se detiene retomándose a partir del mes de abril. Los diminutos camaleones de la nueva generación aparecerán al verano siguiente, entre los meses de julio, agosto y septiembre. Tanto la puesta como la eclosión son otras dos etapas delicadísimas de este fascinante reptil que requieren de la mayor atención de los visitantes de los espacios naturales.
Y recuerda: el camaleón común (Chamaeleo chamaeleon) está protegido por la Ley 42/2007 de patrimonio natural y biodiversidad, está incluido en el listado de especies amenazadas, y se prohíbe su tenencia, su captura y la destrucción de su hábitat.
Abajo, el vídeo de la interacción de la pareja, con caída desde el tronco incluida... (cuando el corazón aprieta, no es el camaleón tan lento como lo pintan).
Mónica Rubio. Periodista y Bióloga
2025-08-19