Parece raro, o eso pensaba yo, encontrarse una mantis en plena tarea de depositar su puesta en el mes de enero. Pero no. Al menos, en la Región de Murcia.

La puesta en las mantis adopta la forma de un curioso estuche rechoncho, pequeño y de tonos ocre y beis denominado 'ooteca'. Es una estructura de naturaleza espumosa, que se engrosa más o menos y se seca de forma diferente en cada familia, sirviendo a los expertos y aficionados para la identificación de las mismas. Contiene en su interior un número variable de huevos según la especie -en algunos casos, cientos de ellos-, y permanece en el lugar durante varios meses hasta que las pequeñas crías consiguen salir al exterior a través de los pliegues externos de este delicado 'globo'.

Nosotras nos cruzamos con nuestra mantis al inicio de una salida montañera, en ruta hacia la cima de Columbares, posada a media altura en la alambrada que bordea el camino. Nos sorprendió por su enorme tamaño, y era asimismo llamativo su verde brillante y esos enormes ojazos blancos. Apenas nos detuvimos a observarla brevemente, porque no somos de importunar a la fauna. Habíamos visto un par de puestas en la misma valla metálica y ya les habíamos sacado su foto correspondiente. Así que seguimos el camino.

Cosa de cinco horas después, volviendo sobre nuestros pasos hacia el lugar donde estaba aparcado el coche, miramos de nuevo a la alambrada y, de pronto, allí estaba ella, enorme, firme, sujeta a la parte alta de la valla, moviendo rítmicamente su abdomen y depositando despacito la masa espumosa con la que fabrica el 'nido' de su numerosa descendencia.

Se trata, en concreto, de una Sphodromantis viridis, distinguible de otros parientes por la mancha blanca en su ala. Leo en el manual Las mantis de la Región de Murcia, de Conrado Requena Aznar, que en Europa solo se encuentra en el centro y sur de la península Ibérica y en las Islas Baleares, así que aunque sea común en estas tierras, en realidad es un lujo poder contemplarla. Fuera de aquí, vive en Oriente Medio y África, y de hecho también se le llama 'Mantis africana' o 'Mantis gigante africana', por su buen tamaño: no en vano, es la más grande de Europa y la hembra puede alcanzar los 8 centímetros.

Reviso en la Wiki que la hembra deposita sus huevos a final de verano o en otoño para, seis meses después, abrirse y emerger las ninfas entre los meses de abril-mayo. ¡Estamos fuera de fecha!, ¿será eso relevante para la puesta? Consulto con Conrado Requena y me informa de que él ha podido ver adultos a lo largo de todos los meses "y, probablemente, se reproduzcan todo el año". Y considera "probable que nazcan para abril o mayo". Pues todos tranquilos. Sin problema para los entre 200 y 300 huevos que van a estar consolidándose estos meses.

Después de nacer, las ninfas mudarán hasta en seis ocasiones su 'camisa' antes de convertirse en adultos. La Wiki añade como curiosidad que el color del medio en el que habita durante su última muda determina el color del adulto (verde o pardo). La madre, por lo menos, era un bellezón. En el video podéis ver los colores de la zona.

Requena apunta en su libro que en ocasiones se encuentran puestas de esta especie en las vallas metálicas, como ha sido el caso. Es algo que a menudo me ha llamado la atención y que he visto que también ocurre, por ejemplo, con las libélulas cuando mudan y se desprenden de su camisa pequeña, que a pesar de tener una profusa vegetación circundante, prefieren las alambradas. No sé a qué curiosa necesidad de la naturaleza responderá.

Nuestra hembra estaba tranquila. Para cumplir con esta función dispone de un órgano especializado situado en el extremo del abdomen: el oviscapto (a diferencia del ovipositor, que puede simplemente depositar huevos sobre superficies, el oviscapto está adaptado además para perforar y depositar los huevos dentro de un sustrato como un tejido animal, planta o suelo). Por este conducto, y con movimientos acompasados del abdomen, va soltando el material viscoso que se mezcla con aire batido, formando un colchón.

Os dejo un vídeo breve. Apenas la grabamos unos segundos. El proceso podría durar dos o tres horas y no era cuestión de incomodarla. Como pongo en el video, no hay que molestar a una madre en este delicado momento, sea humana, reptil, flor o bicho verde, como esta preciosidad de Sphodromantis viridis.

NOTICIA RELACIONADA: Las diez mantis de la Región de Murcia ya están reunidas en su primera guía (24 Feb. 2020), Manual sobre las mantis de la Región, de Conrado Requena Aznar.

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Mónica Rubio. Periodista y Bióloga
2026-01-29