Sensacional año en los nidos de primilla

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“Este ha sido el mejor resultado de los últimos años”, anuncia Juan de Dios Morenilla Carrascal, coordinador del Grupo de Anillamiento de Caralluma, al repasar los datos obtenidos en la recién clausurada campaña de anillamiento de cernícalo primilla en Caravaca. Y es que a lo largo de las tres jornadas que ha durado la actividad, los miembros de la asociación han anillado 70 polluelos y una hembra adulta, y han detectado un éxito reproductor superior a tres pollos por nido.

Es una noticia sensacional. No en vano, la población de cernícalo primilla (Falco naumanni) de Caravaca supone prácticamente la mitad de la población regional, con 60 parejas censadas; y en concreto alberga dos colonias importantes, una con 27 parejas y otra con 23, que se pueden considerar “el gran baluarte de la población regional”, defiende Morenilla.

cernicalo_primilla_cvc_elclickverde_3.jpPara anillar a las nuevas crías, y a los adultos si la ocasión se presta, hay que elevarse hasta los nidos. Los primillas anidan en altura. En los huecos de las paredes y en las tejas de los viejos edificios de factura tradicional. Hasta allí han de subirse los voluntarios, escalera a pie y bolsa a la cintura, para introducir el brazo en el nido y extraer a los ejemplares, a riesgo de sufrir algún que otro ataque de los padres o de los parásitos. Lo primero es confirmar que el animal no esté anillado, y si es así se atrapan uno tras otro, se colocan suavemente en la bolsa de tela y se bajan a la mesa de trabajo, donde cada individuo se anillará, se pesará, se medirá la longitud del ala y se comprobará, si la edad lo permite, el sexo. Los machos tienen un incipiente gris en el área de la espalda justo anterior a la cola. En la última jornada hubo bastantes ejemplares de unos quince días, alguno de los cuales mostraba ya esta zona grisácea, pero otros eran aún muy pequeños y alguno había que hasta cabía completamente en una mano. Salvo algunas excepciones, los polluelos, bellos y globosos como peluches, no se quejan mucho. Alguno hay que pía repetidamente, otro ensucia la mesa, la ropa o la mano, y poco más. Y tras la toma de datos, rápidamente son devueltos a sus nidos, donde tanto el padre como la madre continuarán suministrándoles alimento hasta que puedan alzar el vuelo y, meses después, ya autónomos, poder migrar.

cernicalo_primilla_cvc_elclickverde_2.jpLos resultados revelan que este año ha habido una explosión demográfica gracias a los nuevos polluelos. “Felizmente, el éxito reproductor ha sido muy alto, probablemente debido a un otoño, invierno y primavera muy buenos en precipitaciones, lo que también se traduce en mucha abundancia de insectos: grillos, langosta, escarabajos, así como pequeños roedores, que son su dieta alimenticia”, indica Morenillla. Así, la media ha sido de tres o cuatro polluelos por nido, e incluso cinco en algunos casos. El anterior fue un año muy malo en este aspecto, de modo que “si ha habido alguna pareja menos, el éxito reproductor de ésta lo compensa”, valora el naturalista (derecha).

La campaña ha ido apresurada este año. La salida de los volantones se ha adelantado unos diez o doce días. Al respecto, Morenilla considera que “el adelanto se ha debido tal vez al buen régimen de precipitaciones que hemos tenido en el levante español y a las temperaturas anormalmente elevadas de mayo y junio”.

La actividad de anillamiento, que en los últimos años ha tenido ayuda oficial de la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Caravaca, se enmarca en la campaña de conservación del cernícalo primilla que desde hace décadas lleva adelante la Asociación para la Defensa de la Naturaleza Caralluma. Esta campaña incluye varias actuaciones a lo largo del año, que arrancan con el saneamiento de las colonias. La sanidad es muy importante porque reduce el peligro que supone la invasión de nidos por ácaros y otros parásitos, que puede tener fatales consecuencias. No en vano, han sido testigos “del suicidio de los polluelos porque no aguantan el picor; los miles de ectoparásitos que hay en los nidos no les dejan estar quietos y al final se tiran de los nidos”, que se ubican a varios metros de altura, explica Morenilla. Así que entre enero y febrero, cada dos años, toca fumigar los huecos y además, si la situación lo demanda, retiran también toda la base del nido y colocan tierra nueva impregnada con un producto de recomendación veterinaria para eliminar los huevos de los parásitos.

cernicalo-primilla-cvc-4y5.jpgOtra actividad de la asociación es la realización del censo local, que cumplimentan cada año. Pero el ejercicio pasado, además, se hizo un censo nacional, convocado por la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife) en el que Caralluma coordinó las provincias de Granada, Almería y Murcia. El resultado mostró que las poblaciones del altiplano de Granada y de Almería bajaron muchísimo. “Nos hemos sorprendido sobre todo en Almería porque su población está a punto de extinguirse”, lamenta el técnico. Y, sin embargo, detalla que en Murcia el dato “ha subido y de forma sorprendente”. De hecho, mientras hay colonias en Castilla-León y en el oeste de la Península Ibérica cuyo número de parejas se ha reducido hasta en un 70%, en Murcia se pasó del año 1988 en que en el noroeste había solamente una hembra y dos machos, a 60 parejas en la comarca. Hoy se estima que en toda la Región de Murcia hay 114 parejas, distribuidas entre Caravaca, el Altiplano, Cagitán y Lorca, donde hay una población residual.

Bastantes, pero no suficientes. A Caralluma le gustaría fortalecer y aumentar estas poblaciones. Por ello, sus actuaciones van encaminadas principalmente a recuperar antiguas construcciones que aún mantienen la teja tradicional de la zona y cuyas paredes exhiben atractivas oquedades para la especie. Los voluntarios ayudan a los propietarios a rehabilitar los tejados, en los que manipulan las tejas y, aplicando un poco de yeso, dejan huecos estratégicos para que los cernícalos hagan sus nidos, alguno incluso con una teja fácilmente retirable para acceder al interior, o protegen los orificios de las fachadas con tablones horadados por los que no caben chovas u otros competidores por el espacio. “Para Caralluma lo primero siempre ha sido no ir por la imposición, sino por el entendimiento y colaboración con el propietario porque al fin y al cabo estamos subiendo y bajando de su tejado, con molestias para ellos, con la posibilidad de que se rompa alguna teja..., vamos, que estás incordiando”, asume el experto, para quien “lo suyo sería que la Administración tuviera en cuenta esta situación, el posible daño a los tejados, el ver que algunos se están cayendo...” y que actuara, porque, asegura, “la participación de los propietarios es indispensable, hay que estar al unísono y tiene que haber sintonía”.

cernicalo_primilla_cvc_ok_6.jpgEn este sentido, ahonda, lo que los primillas necesitan primero es “comprensión de la Administración. Todavía no han llegado a entender lo que es un proyecto de recuperación de una especie”, se queja el naturalista. Además considera fundamental que la Administración sea realista, “que sepa con qué especies puede trabajar, qué manejo necesitan realmente y qué presupuesto pueden dar, porque tampoco hace falta mucho”, y trae a colación un primillar que se construyó al pie de la sierra de Mojante “en medio de un pinar, sobre el que les dijimos que se estaban equivocando, y que no se gastara dinero ahí sino en comprar una casa que se estaba hundiendo en una colonia y hacer ahí el primillar. Y que el dinero vaya a restauración de tejados de viviendas o convenios con los propietarios”, recomienda. E insiste: “es primordial la participación y tener buenos gestos hacia los propietarios pues sin su concurso sería imposible la cohabitación propiedad privada/conservación”.

Algo parecido opinan en otros puntos de la Región. En Yecla, por ejemplo, y de la mano de la Asociación para la Defensa del Altiplano, Anida, también se ha recuperado alguna antigua edificación (ver vídeo abajo). De nuevo, aquí, la acción pasa por adecuar el tejado bajo teja, pero también instalando unos nidos bajo los aleros. Y en la asociación Stipa, de Jumilla, construyen sus propios nidos-teja.

cernicalo_primilla_cvc_ok_hembra_adulta.Porque poseer una colonia de cernícalos primilla que surquen los cielos es un valor añadido para el paisaje. Ésta ave, el menor de los halcones ibéricos, era la rapaz más abundante de Europa antes de sufrir un fuerte descenso en la segunda mitad del siglo XX, llegando a extinguirse de algunos países. Hoy, calificada como vulnerable, se estima que en España hay 14.000 parejas, adonde llegan entre finales de febrero y finales de marzo para criar a su prole en primillares próximos a las relajantes y sinuosas estepas cerealistas y a los campos de girasoles. Observan el suelo suspendidos en el aire, con el magnífico gesto que les da su nombre (cuando se ‘ciernen’ sobre las presas), y a menudo se les ve seguir la estela de tractores y maquinaria. Luego, de finales de septiembre y mediados de octubre migra de nuevo a África, huyendo de nuestro invierno.

Para Morenilla, “la presencia de primillas significa el buen estado de la naturaleza y el campo de la comarca. Significa el aceptable grado de biodiversidad del ecosistema. Significa en cierta medida que el trabajo de 30 años de Caralluma en el estudio y desarrollo de campañas de divulgación y conservación de la especie ha merecido la pena y los resultados positivos son evidentes. Significa que la conservación no está reñida con la gestión sostenible de la agricultura y ganadería extensiva".

Y con años de éxito reproductivo como éste, quizá signifique que la especie tiene un gran futuro.

 

Mónica Rubio. Periodista y Bióloga.